Archivado en: Opinión

¿Qué es la guerra? Una lucha por un ideal, por establecer un sistema, ¿de quién? Mío, no, entonces que hago aquí, en el fango, matando personas que no conozco, que no me han hecho daño alguno. Esta no es mi guerra.
Lucho ¿para qué? Para defender mi nación, el lugar donde nací, mi cultura, mis tradiciones, para que nadie venga a imponerme otras; otro sistema de vida, otra religión, otra forma de gobierno, ¡AH! Gobierno… ¿Qué has hecho por mí? ¿Qué harás, por mí, cuando todo esto acabe? Si es que sobrevivo a tu guerra, me reprondras mis brazos, mis piernas…mi vida.
Pienso disparar contra mi enemigo… palabras sabias, inteligentes, con fundamentos, mas no palabras necias, absurdas. Voy a defender mi ideal esgrimiendo frases coherentes y acertadas no las erradas y obstinadas.
Tú, enemigo mío, piensa antes de disparar balas, antes de arrojar granadas o de lanzar bombas, te has preguntado ¿de quién es la guerra? ¿Es tuya? Lucha con tu inteligencia, con tu sabiduría, por tu ideal. Las palabras son más dañinas que las balas, defiende tu ideal, no el de los de más.
Antes de apretar el botón o de tirar del gatillo, piensa o preguntate: ¿vale la pena?
Archivado en: Soledad

En estos momentos bajos de mi vida,
cuando menos te necesito, tu recuerdo
aparece, Soledad, en mi memoria,
sin que lo llame, Soledad, pienso
en…
Voy a esconderme, de ti,
de tras de esta botella
de tequila. Voy a ahogar
tu nombre en este caballo
de tequila, de dos onzas y media.
Beberé, de un sólo trago,
no lo voy a saborear,
ni a retener en el paladar, tu nombre,
me lo voy a tragar de un jalón.
Que se evapore dentro de mí,
para transpirarte y sacarte, de
mi interior, en mi cruda.
En estos momentos, bajos,
lo único que quiero es,
no saber ya más de ti,
y consumir tu recuerdo,
todo, esta noche, refugiado
tras esta botella de tequila.
Me voy a embriagar
con tu olvido.
En estos momentos, bajos
lo único que quiero es…
que me traigan otra botella
de tequila, tu recuerdo me
da cruda, quiero curarme de él.
¡Soledad…Regresa!
Archivado en: Ensayo
El espacio, más bien, la distancia entre dos enamorados, al igual que el tiempo, es relativo: yo tan lejos y tú tan cerca. No importa si es mucha o poca la lejanía. Hay un espacio donde llegan a unirse. Estamos alejados, el uno del otro, quizá la distancia no sea mucha, pero hay algo que la acorta, algo que nos acerca mucho más de lo que creemos, y eso hace que nos unamos más, y eso es el pensamiento.
Éste puede ser relativo, si piensas en mí como yo en ti: al mismo tiempo, el mismo tiempo, esto hace que estemos, aún más…enamorados el uno del otro. Esta es la teoría de la relatividad distante entre dos enamorados que, a la vez, están muy cerca y, a la vez, muy distantes, por ciertas circunstancias de la vida, pero que no les impide amarse como ellos sólo saben hacerlo, con la pasión de cada encuentro furtivo.

Tu cuerpo tan ardiente, incinera
mis deseos más tranquilos.
Me calcinan.
Mi cuerpo tan frío, ven, abrígame
con tu cuerpo cálido, enciende
mi pasión, calcina mi ser.
Sumérgeme en la llama
pasional de tus más
turbios deseos. Ahógame
en esa llamarada de lujuria,
consúmeme, calcíname,
incinérame, prende mi cuerpo,
deja que tu llama pervierta
a la mía hasta convertirla
en ceniza.
Tu cuerpo masturba mi mente,
trastornan mis más puros
pensamientos;
no hables, gime;
piensa en mí como
yo en ti.
Pero no dejes que se apague,
nunca, la llama de nuestra pasión.