Geremías en azul.


De los celos.
octubre 28, 2008, 4:31 am
Archivado en: Ensayo

En dónde comienzan y en dónde terminan los celos, este sentimiento de dónde emana. Los celos son un sentimiento creado por uno mismo al imaginar situaciones que no son, o que nos hacen dudar del ser amado.

Los celos comienzan, primeramente, en la desconfianza en uno mismo, porque creemos o nos consideramos incapaces de retener algo, en segundo en la imaginación al crear situaciones que nos llevan sentir desconfianza.

Los celos son producto de nuestra imaginación (ahí comienzan), la mente es el medio en el que creamos ese sentimiento, suponiendo situaciones, amorosas de tipo sexual, que, quizá, no son reales, y dudamos de la persona que amamos. Lo primero que hay que hacer, para evitar este sentimiento, es confiar en nuestro talento para retener a una persona amada, y no dudar de ella, ¿qué hay que hacer para no dudar de la persona? Lo primero que se debe de hacer es conocer, bien, a su pareja, saber hasta dónde es capaz de llegar para no dudar de ella. Y para no dudar de la capacidad de retener a una persona amada lo primero que se debe de hacer es confiar en uno mismos.

Los celos nos irritan, nos desquician, no nos dejan pensar y nos imaginamos impotentes al pensar que con otra persona sí es feliz y sí disfruta de estar con ella.

Algunas personas necesitan ser celadas para sentirse amadas, otros fingen ser celosos para satisfacer al ser amado, otros moderan este sentimiento y hay otros que ni siquiera lo conocen.

Los celos son una enfermedad de tipo psicológica, ya que es un comportamiento que emana de imaginar situaciones amorosas de tipo sexual. Esta enfermedad es capaz de llevar a la muerte, tanto al celado como al celoso, e incluso hasta a ambos seres.

Así habló Geremías JEMS.



Chico auto sexual.
octubre 24, 2008, 2:03 am
Archivado en: historia

Tenía, en ese entonces, alrededor de 12 años. Es de descendencia alemana, él nació aquí, en el D. F.

Recuerdo que un día se me acercó. Yo me encontraba leyendo el periódico, era domingo por la tarde, yo estaba sentado en una banca del jardín de la unidad habitacional donde vivo. Se sentó junto a mí, en la banca, y mientras yo leía, él observaba a uno de mis perros, un bóxer, alvino, y muy sorprendido me cometó.

- ¡ ¡Qué bonitos huevos tiene tu perro¡ Son rositas.

Me eche a reír, y le pregunté qué si nunca había visto unos testículos de perro de color rosita, le comenté que por lo regular los perros alvinos o blancos así los tienen. Él es de tez blanca, e inmediatamente se puso de pie, se desabotono el pantalón, se bajo la cremallera y revisó sus testículos y, admirado, me dijo, los míos son rositas, y se puso feliz.

Comenzó a jugar un poco con mi perro, le gusta jugar con botes de plástico, así que buscó uno y comenzaron a jugar, yo continuaba con la lectura de mi periódico. En eso, sin más, y a la de sin susto, me preguntó qué si yo me masturbaba. Su pregunta me dejo fuera de lugar e inició a relatarme que él sí se masturbaba.

Me masturbo por las mañanas viendo a los Thunder Cats, me encanta Chitara, tiene unas piernas hermosas; después, pongo la película de ¿quién engaño a Roger Rabit? Jessica me pone muy loco; en seguida le pongo a la mujer maravilla, y la imagino flagelándome con su látigo; en la noche no dejo pasar La Carabina de Ambrosio, me inspira el pensar como a de gemir la Gina Montes con esa estúpida voz que tiene…en fin, llego a masturbarme alrededor de diez y nueve veces al día (con razón la ojeras).

De esto han transcurrido casi 18 años, y ahora que me lo encontré le pregunté sobre su vida, si tiene novia, si se hubo casado, a lo que respondió que no. Soy un hombre auto sexual. Sigo masturbándome, no lo pude dejar, mi cuerpo se acostumbro a ello. Pero es mejor, no sufro ni me acongojo. Tuve mujeres, varias, pero ninguna llenaba mis expectativas. Siempre que tenía relaciones pensaba en las chicas de la televisión. Así que decidí mejor hacerme justicia con mi propia mano. Además, tengo a la mujer que quiero, sólo basta con imaginármela, y, entre otras cosas, cada vez están más buenas las nenas de los dibujos o de los programas, ¿no crees? Llegaron por mí, a ver que día vengo con más calma y platicamos de los viejos tiempos.



Lolita.
octubre 15, 2008, 1:27 am
Archivado en: Poesía

Cambié la clase de historia

por la de anatomía.

Primer día de clases

en la Preparatoria Nacional.

Entraste al salón con tu minifalda

y tus botas de cuero, traías un liguero,

un top con un letrero: bebé.

Saborebas una tutsi-pop,

tus labios al rojo intenso,

por el caramelo.

Dos coletas de lado,

chuecas, aún no

te sabes peinar, y ya quieres

besar.

Boca pequeña y sensual,

inspira al beso, y a algo más.

Tus ojos te hacen lucir tierna,

pero de tras del inmenso verde

de tus ojos ocultas la más perversa

de las lujurias, ¡Justina!

De tez blanca, pero tan ardiente

que calcina a cualquiera.

Tus senos comienzan a brotar,

tus caderas a ensanchar,

y ya el sexo quieres probar.

No sé como es que de año

vas a pasar.

En matemáticas ni unas das.

Te puse ocho en historia

y diez en anatomía.

Aunque tenemos que estudiar más.

Ven a casa, te voy a regularizar,

para que de año puedas pasar.

¡ya no aguanto más!

¡Ay, Lolita! Si tus papás se llegan

a enterar de nuestros juegos,

de la escuela me van a expulsar.

¡Ay, Lolita!

Para todos eres un ángel

menos para tus amantes.

¿En que número de tu lista

de amantes estoy?

¡Ay, Lolita!




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