Geremías en azul.


Hoy.
septiembre 21, 2011, 4:30 pm
Archivado en: Poesía

Hoy quiero decirte que te amo/hoy quiero darte un abrazo, el más grande, el mejor, en el que sientas todo el amor que tengo por ti/hoy quiero besarte, tiernamente, para que sientas lo mucho que te amo/hoy quiero mirar tus ojos para que observes, a través de los míos el amor que expresan por ti/hoy quiero que sientas mi manos recorrer tu cuerpo y descubras con cuánto amor lo hacen/hoy quiero que escuches mis palabras, aunque ninguna puede explicar todo el amor que siento por ti/hoy quiero hacerte el amor sutilmente, que sientas cómo vibra mi cuerpo de amor por ti/hoy quiero decirte que te amo, hacerte todo, porque quizás mañana no esté y no pueda amarte, Soledad.



Horas de trabajo.
septiembre 20, 2011, 9:39 pm
Archivado en: Diario


Cinco horas y media, sólo dos llamadas. En este lapso, y bueno, la hora de entrada es a las nueve horas, otros, o mejor dicho, la mayoría tienen un horario distinto. La semana pasada llegó la hoja con las incidencia de puntualidad, recordando que, si llegan ocho y treinta minutos, en punto, pueden salir a las diez y siete horas, arribando un minuto después, tendrán que salir después de las diez y ocho horas, lo que significa, y caso absurdo, es un minuto después de las diez y ocho horas. Pero, en caso de que incida cinco veces, se les descontará un día de salario o pueden sacrificar un día de vacaciones, ¿un día de salario o un día de vacaciones? Pero la verdad es que nadie cumple con su horario, en qué aspecto, si llegan a tiempo, nos se van a la hora que corresponde, dejan de laborar más tarde, y aunque lleguen tarde, por ese minuto, no salen un minuto después. Hay quienes se quedan mucho más tiempo de lo acordado, entonces, cinco días que salga más de la hora acordad o que completen veinte y cuatro horas se les pague un día de salario. Como dice el dicho: dando dando…y todos felices.
Ahora son las trece horas con treinta y dos minutos, sólo dos llamadas en este lapso. Faltan cincuenta y ocho minutos para salir a comer. Son dos horas de comida. Unos se tardan menos, otros se tardan más. El comedor es mediano. Las primeras mesas son de metal, podría decirse que de aluminio, las de área de fumar son de plástico. En el comedor hay dos hornos de micro hondas y un fregadero, una máquina despachadora de café y una de golosinas y refrescos. Las mesas de metal son redondas, las de plástico son cuadradas, todas son para cuatro personas. En algunas se juntas cuatro, en otras tres…y en la que menos, uno.
A la hora de la comida, en el piso tres nada más está el señor que lo asea. Y quedan cuatro horas para concluir labores. Es raro que alguien se quede en el piso y coma, lo más común es que se quede a trabajando, resolviendo pendientes, pero eso también es raro, porque la mayoría opina que la hora de comida es sagrada. Todos comienzan a regresar a sus lugares de trabajo entre las quince y treinta minutos y las diez y seis horas para concluir labores.
Han transcurrido siete horas, faltan dos para concluir un día más de labores, y en este lapso, sólo dos llamadas. Son nueve horas en el edificio, ocho horas laborando, una para comer, pero en realidad algunos se toman dos, otros una, algunos media hora, otros ni comen, salen a realizar alguna diligencia. Pero las últimas dos horas no son iguales a las cinco primeras horas de la mañana, porque en las primeras, mucho correr, muchas juntas, las dos horas últimas solucionan los pendientes de la mañana.
Ahora son las diez y siete horas con treinta minutos, algunos están apurados en terminar para salir a las diez y ocho en punto porque llegaron a las ocho y treinta minutos en punto o antes, y ya cumplieron con su horario. A otros les falta poco y otros ya terminaron, pero están esperando que la manecilla que indica los minutos avance uno más para que pasen de las diez y ocho horas para poder cumplir.
Mientras el reloj avanza hasta cumplir las nueve horas que estipula una jornada de trabajo, contando con una hora de comida, el ruido, que inicia en la mañana, va disminuyendo. Las luces del edificio, poco a poco se van apagando. La puerta a las diez y ocho horas en punto, ni un minuto más ni un minuto menos, se cierra y se sale por donde accesan los automóviles.
Transcurrió una jornada más de labor, nueve horas con una de comida, cinco horas por la mañana, antes de la hora de comida, tres después de ésta, un total de ocho horas en su silla, frente a una lap top Toshiba, espera que el teléfono Nortel repique, navega en ratos en el ciber espacio, otros lee y unos estudia las matemáticas, otros más platica con las y los compañer@s, conociéndose, mucho tiempo muerto, esperando que el call center le canalice las llamadas que entran, día con día le informan que hoy le canalizaran las llamadas, pero… en fin, el caso es que, nueve horas de labor y tan sólo dos llamadas…



Boogie, El Aceitoso. Sus frases.
septiembre 19, 2011, 3:01 pm
Archivado en: General

1.-Puedes cambiar el paisaje, puedes cambiar de jungla, pero por suerte siempre, siempre habrá alguien a quien “golpiar” duro.
2.- El primer muerto es el único que se recuerda.
3.-Para qué se ocupa uno en crear fuentes de trabajo para los pobres.
4.-Sabía demasiado.
5.-Sólo hay dos lugares para las mujeres: la cocina y la cama (conste que son frases de Boogie, el Aceitoso).
6.-Puedo admitir que existan, pero que no me hablen ni me miren.
7.-Algunos son inevitables, pertenezco a una comunidad racista más numerosa, la que detesta a los pobres.
8.-El único sentido que tengo intacto es el sentido pésame.
9.-Hay dos maneras de hacer esto, pero el resultado va a ser el mismo.
10.-Hay retrógrados que no quieren admitir el progreso. Cuando se inventó la pólvora se acabo el karate.
11.-Si uso silenciador no siento nada. Todo lo humano me es ajeno.
12.- Los amaneceres me traen recuerdos, de momentos felices, de napalm en la mañana, huele como a victoria.
13.-Harry, el Sucio, me aburren los temas de amor.
14.-La principal causa de la violencia es que algunas personas le quieren quitar la comida a otras.
15.-Cada uno tiene derecho a elegir cómo quiere morir.
16.-Las mujeres son como los pañuelos descartables, una vez que las usas te deshaces de ellas (conste que son frases de Boogie, el Aceitoso, reitero).
17.- Hay una sola persona a quien me interesa hacer feliz, a Boogie, el aceitoso, ¿y sabes que es lo que hace feliz a Boogie, el aceitoso? El dinero.
18.-No creo ni en la penicilina.
19.- ¿Hay alguien a quien no haya matado?
10.-La única justicia en la que creo es en la de mi 44 magnum.
21.- ¡Shit!




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